Sanidad híbrida o la conversación entre iguales como motor de cambio

Los híbridos sanitarios se buscan, se encuentran, conversan y colaboran a través de la red. Gracias a ello, acceden a conocimientos que de otro modo les hubiera resultado muy difícil encontrar. Carlos Fernández Oropesa, ha experimentado este fenómeno en”El Rincón de Sísifo” y hoy nos habla sobre ello.

Hay quien afirma que la Web 2.0 ha supuesto, nada más y nada menos, que Internet pase de ser una gran biblioteca a ser una gran conversación. Esto ha tenido una consecuencia de gran alcance: actualmente, el 80% del contenido que existe en la web ha sido generado por los propios internautas, fruto de una interacción horizontal, que ha diluido las fronteras que, artificialmente, había trazadas. Las políticas, permitiendo que contactemos con personas de cualquier lugar del mundo. Las profesionales, haciendo posible que personas con distinto perfil, pero unos mismos intereses, se busquen y formen verdaderas microrredes en las que se genera y fluye el Conocimiento. Y la que separaba a autores de lectores o profesionales sanitarios de pacientes. En definitiva, dónde te encuentres y a qué te dediques es lo de menos. Lo trascedente –y esta es la novedad- es que tengas la información, el dato, que alguien busca, o simplemente, sepas quién lo tiene y estés dispuesto a compartirlo.

Los profesionales sanitarios se van incorporando paulatinamente a la gran conversación. Ésta se desarrolla en múltiples plataformas, de las que destacamos la blogosfera y las redes sociales, con Twitter como máximo exponente. Estos lugares, inicialmente impersonales, homogenizantes, globalizadores, se han convertido en nuestra particular ventana al mundo, a través de la cual intercambiamos información, ideas, experiencias y lo más relevante: accedemos al inagotable talento de muchas personas que, en otras circunstancias, hubiera pasado desapercibido, en unos casos, o se hubiera mostrado inalcanzable, en otros. Casi sin darnos cuenta, se ha hecho habitual acudir a la llamada de personas que no conocemos, a las que nunca hemos visto, que recaban nuestra colaboración en proyectos de distinta índole, pero con un denominador común: su carácter cooperativo. Casi sin darnos cuenta, nos hemos acostumbrado a convivir con personas cuyo espíritu innovador genera ideas, iniciativas, que pretenden cambiar las cosas en una imparable revolución que, ascendiendo por capilaridad, impregnará, qué duda cabe, a aquéllos que aún pululan por los pasillos de nuestros centros con manchas de tinta en las manos.

¿Papel o lectores electrónicos? ¿Unos cuantos compañeros, que no hemos elegido o muchos, que hemos seleccionado nosotros? ¿Una ventana en nuestro lugar de trabajo o un mirador al Conocimiento? La realidad ha cambiado y no todos siguen el curso de los acontecimientos al mismo ritmo. Si hace unos años se definía al sabio como la persona capaz de recordar y repetir una cantidad notable de información, hoy se considera sabio a quien es capaz de encontrarla en el maremágnum de la Red y, además, utilizarla. No es suficiente, por tanto, con tener un teléfono inteligente, una tableta o una conexión de banda ancha. Para sacarle todo el jugo a las nuevas herramientas, necesitamos, además, nuevas habilidades de búsqueda, evaluación, análisis y síntesis de la información.

Nada de esto es de utilidad sin lo más importante de la Web 2.0: tú. Millones de personas se han unido a la conversación guiados por su curiosidad, sus ansias de conocer y mejorar, como profesionales y como individuos. Ahora, reconocemos abiertamente nuestras limitaciones. Preguntamos cuando no sabemos. Solicitamos ayuda cuando la necesitamos. Y la damos cuando nos la piden. Por otra parte, la horizontalidad de la conversación ha hecho que la transparencia se abra camino en nuestra vida profesional y se esté convirtiendo en una exigencia en nuestra vida privada. En momentos particularmente difíciles, en los que grandes corporaciones de todo tipo cotizan a la baja, la solidaridad lo hace al alza. Todo lo anterior se conoce como actitud 2.0, de la que hacen gala los sanitarios híbridos. Profesionales que se mueven en dos mundos aparentemente distintos y que han hecho que el Conocimiento desborde los cauces tradicionales. Una razón más para estar conectados y participar, en primera persona, de la transformación de la realidad. Cambios que serán disruptivos. De los que hablamos, de los que discutimos y muchos de los cuales, no llegamos aún a atisbar.

Carlos Fernández Oropesa

Farmacéutico de Atención Primaria

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5 pensamientos en “Sanidad híbrida o la conversación entre iguales como motor de cambio

  1. Una entrada también para enmarcar como paradigma de la “actitud 2.0” sólo apuntillar, como he señalado en mi blog, que el 2.0 no puede constituir una especie de endogamia, un ser por el ser sino que cobrará todo su potencial cuando se haga transversal a los aspectos de la vida profesional… por ahora estamos exprimentando, haciendo masa, “cazando” pero llega la hora de las “capturas poblacionales” de ‘convertir’ a la gran cantidad de gente que ya balbucea en su vida privada con estas armas y aprovisionarlos de conocimientos para que las manejen con total soltura en beneficio propio y de los equipos de los que forman parte.

  2. hola a todos, pues sí, creo que teneis razón, pero cuesta que los sanitarios cambien (cambiemos?) hábitos o bien adquiramos de nuevos y más en la esfera tecnológica, internet, web 2.0, redes sociales…. yo lo intento en mi centro de salud pero, todo “lo nuevo” a veces creo que “asusta”. paciencia, hay que seguir insistiendo, lo conseguiremos…
    saludos

  3. Hola! Totalmente de acuerdo con vosotros, Pero Anna, yo a veces pienso que lo mejor es ir haciendo y los demás ya se irán subiendo al carro, Muchas veces “ir haciendo” es difícil pero siempre hay pequeñas rendijas por las que colarse.

  4. A lo mejor el cambio es más rápido de lo que pensamos. ¿Quién de vosotros sabía qué era, por ejemplo, Twitter hace, no sé… 3-4 años? Ahora, somos millones los que estamos ahí. Sanitarios y no sanitarios. Interactuamos sin cortapisas. Sin importarnos si nuestro interlocutor es internista, médico de familia o psiquiatra. Buscamos quien nos dé respuestas útiles y fiables. Esté en España o en Estados Unidos. En Chile o en Francia. Esto, también da igual. Y de esa interacción están saliendo cosas estupendas. Para nosotros y para los pacientes. Es una revolución en toda regla, cuyas limitaciones (idioma y acceso tecnológico) se van diluyendo como un azucarillo. Vuelvo a preguntar: ¿quién tenía Internet en el móvil hace 3 años? ¿os acordáis de los Nokia de pantalla monocroma? ¿de los primeros SMS?¿y de la aparición de las BB con correo? ¿cuánto hace de eso? ¿20 años, 30? ¿o apenas 8-10 años?
    Insisto: pocas veces en la Historia de la Humanidad, algo tan disruptivo prendió mecha de una forma tan rápida. Claro, que estamos en el centro del torbellino y solo seremos conscientes de lo que estamos viviendo con la perspectiva de los años. Todo llegará…
    Un cordial saludo.
    CARLOS

  5. ok Carlos,
    claro, tienes razón, todo llega y llegarà, pero yo si que pensava hace 5a que estaria muy bien tener un móbil, o dispositivo en la mano (ipad, ipod ahora) con conexión a internet (para mí lo de menos era el teléfono) pero era y es importante la connectividad, la interaccion, la rapidez, …en fin estamos en un momento de muchos cambios, y es estupendo. saludos.
    Anna

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