El perfil de competencias del híbrido sanitario. 2ª parte.

Tras la introducción de ayer, ya estamos preparados para hablar sobre el perfil  competencial del híbrido sanitario. Rut Roncal, consciente de que “la verdad absoluta no existe“, comparte hoy con nosotros su visión sobre cómo es el profesional sanitario híbrido.

Cuando hablamos de perfil de competencias, ¿de qué estamos hablando?

Según la RAE, competencia (del latín competentia) es la “pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado”. Es decir, podemos definir las competencias como el conjunto integrado de conocimientos, destrezas, habilidades, aptitudes, rasgos de personalidad y motivaciones, innatas o subyacentes en una persona, que le predisponen para desempeñar con éxito, los requisitos y exigencias (competencias de actuación) de un puesto de trabajo, ocupación, cometido o papel en un contexto profesional dado.

En este caso y pensando en el contexto que rodea al profesional sanitario en la actualidad, podemos decir que se necesitan profesionales que posean las siguientes habilidades:

  • Comunicación: es importante adaptar el lenguaje, que sepamos transmitir y asegurar la comprensión, así como facilitar los medios para ello.

  • Desarrollo de personas: para conseguir que los colaboradores / compañer@s obtengan un alto grado de aprendizaje y progreso, proporcionándoles oportunidades y experiencias profesionales, en el ámbito de las competencias, las responsabilidades, objetivos…

  • Adaptación y flexibilidad: predisposición para adecuarse a situaciones nuevas o cambiantes, reaccionar positivamente, y aceptar, entender, o introducir nuevos puntos de vista cuando la situación lo precise.

  • Iniciativa: disposición para actuar de forma proactiva, poniendo en marcha acciones por cuenta propia, detectando y aprovechando oportunidades para mejorar los resultados.

  • Orientación al paciente / usuario: motivación para satisfacer las necesidades de nuestros usuarios (tanto en cuanto a diagnóstico, tratamiento, atención, seguimiento, apoyo, etc.) tratando de conocer su realidad, para siempre que sea posible anticiparnos a las demandas y utilizar los medios más adecuados para ello.

  • Capacidad de aprendizaje: motivación y capacidad por y para asimilar rápidamente conceptos, ideas y experiencias e integrándolos en nuestro modus operandi. Supone curiosidad por saber sobre temas nuevos y utilizar estrategias para ampliar el conocimiento.

  • Autocontrol y estabilidad emocional: siendo capaces de dominar las emociones, mostrando empatía y relacionándonos con asertividad, es decir, con confianza, firmeza, educación y respeto para con su entorno (usuarios/pacientes y todas las personas con las que interaccione)

Además, sería recomendable tener un conocimiento del entorno, entendido por la capacidad para entender la organización sanitaria en sus principales elementos y las relaciones de funcionamiento, puesto que para ofrecer un servicio integral, todos nos hemos de ver dentro del sistema. No puede ser que sigamos rivalizando entre atención primaria vs. especialidad / hospitalización, gestión económica vs. asistencial, centro público vs. centro concertado vs. centro privado, sanidad vs. farmacéuticas,…

Si todos ponemos nuestro granito de arena, será más fácil convertirnos en montaña. Si sólo vemos un granito de arena y nos separamos de los demás, seguiremos siendo un granito sin poder ser nada más.

Ese es nuestro desafío: ser capaces de adaptarnos a las nuevas circunstancias poniendo lo mejor de nosotros mismos, aprovechando lo que las nuevas tecnologías nos ofrecen para una mejor optimización de nuestro tiempo y de los recursos sin olvidar la realidad que nos rodea.

Quizás deberíamos incluir en nuestro vocabulario un nuevo concepto de policompetencia, que sería nuestra capacidad híbrida o nuestra habilidad de aprovechar las TIC en el desarrollo de las funciones básicas del puesto, conectando con el resto de competencias necesarias como profesionales sanitarios del hoy, puesto que el futuro es aprovechar al máximo nuestro presente.

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4 pensamientos en “El perfil de competencias del híbrido sanitario. 2ª parte.

  1. Enhorabuena
    Yo resaltaría la importancia de lo que dices sobre el granito de arena. Creo que tu ejemplo ilustra el marco, el escenario en el que desarrollar el perfil de competencias.
    Hace poco escuché a Albert J Jovell decir que en la formación que recibimos en la Facultad predomina el enfoque individualista y apenas vemos el trabajo en equipo, que es el que luego debemos desempeñar para obtener los mejores resultados.
    Besos

  2. Enhorabuena
    Me parece muy importante lo que dices del granito de arena como marco o escenario en el que desarrollar el perfil de competencias para obtener el mejor resultado.
    Hace poco escuché a Albert JJovell que en la facultad no se forma para el trabajo en equipo, solo se da un enfoque individualista del ejercicio profesional que evidentemente no es el idóneo. Habrá que cuestionarlo, otro tema en los que hizo hincapié: la necesidad de cuestionar todo.
    Saludos

  3. Muchisimas gracias Blanca,… esa es la visión “compartir es vivir” y no estamos solos, formamos parte de una cadena,pero para ser resistentes y conseguir nuestras metas funcionamos mejor si los eslabones están unidos que si se actúa por separado.

    Gracias Federico de nuevo por tu aportación.

    Un abrazo,

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