Entre las posibilidades y las dudas

Estos días hemos hablado sobre dos tipos de seres que habitan en la sanidad híbrida: los e-pacientes y los profesionales. En esta ocasión, hemos querido dar la palabra a una especie distinta: la de las personas que utilizan internet habitualmente, y que, de vez en cuando, acuden a la red por temas de relacionados con su salud o la de sus familiares o, simplemente, para gestionar trámites con las instituciones sanitarias.

Por eso, hemos pedido a Iñaki Murua, bloguero activo donde los haya y, entre otras muchas cosas, formador en cursos sobre herramientas web en el ámbito sanitario, que nos cuente su experiencia con la sanidad híbrida.

Andaba pensando en mi relación con la sanidad híbrida, o, al menos, en mi experiencia personal que conjugara sanidad e Internet para escribir el post comprometido con Raquel e Iñaki.

Así, me puse en mi rol de usuario del sistema sanitario en primer lugar. Y lo cierto es que, además de solicitar alguna cita a través del sitio web correspondiente, y no siempre para mí, no he llegado más allá del buen uso que creo llegué a hacer del correo electrónico con quien fuera mi médico de familia, medio de comunicación que quedó en nada cuando aquél dejó de estar en el Centro de Salud, o de la sorpresa que para mí supuso que en dicho Centro se creara un blog, blog que yo sigo hoy día a través de Google Reader, mi lector de feeds, y en el que hago algún comentario de manera ocasional.

Sin embargo hubo otra experiencia que me acercó a esta sanidad híbrida, a la blogosfera sanitaria, a personas que se movían y mueven en estos entornos. Me refiero a mi experiencia como formador de personas del ámbito sanitario en una actividad que llamé “Internet, un mar de posibilidades”. El planteamiento, dado que eran pocas horas presenciales para tantas posibilidades como había, era acercarse a lo que supone la transformación de la sociedad, incluida la sanidad, debida a las denominadas tecnologías de información y comunicación y las redes telemáticas, Internet sobre todo. Porque, siguiendo la metáfora de Internet como mar, pretendimos que el curso fuera comenzar a nadar en una piscina, incluso “haciendo pie”. Aclaro que lo de aprender a nadar no es original, ya que lo apuntó tiempo antes Jordi Adell en un artículo, nada menos que en 1995 .

Decía entonces, y así lo sigo pensando, que lo mismo que en épocas recientes se planteaba como indispensable estar alfabetizado, hoy día se perciben en la misma medida nuevas destrezas, nuevas competencias para poder responder a los retos que se nos plantean, tanto a nivel individual como colectivo en todos los ámbitos en los que nos movemos. Y que habrá que ir buscando el paso de personas usuarias básicas, aquellas que ya acceden a Internet pero de forma pasiva para leer la prensa, buscar información y, como mucho, escribir correos, a personas usuarias (que entonces denominábamos 2.0. pero que hoy mejor diríamos híbridas por aquello del desgaste por exceso de uso del adjetivo) que sean capaces de aportar contenidos y participar de manera activa.

Insistía entonces, y lo sigo haciendo ahora, que Internet ofrece más posibilidades que el uso del correo electrónico, que no es tanto conocer una aplicación o programa determinado u otro, sino ir desarrollando esas competencias que nos permitan manejarnos mejor, de modo más eficaz y eficiente, ya sea de modo presencial o en el ciberespacio.

Sin embargo, he titulado la entrada “entre las posibilidades y las dudas”, idea que también es recurrente en mí. Porque en ocasiones nos miramos en espejos bien alejados de nuestra realidad, y no es fácil predecir cuál será el ritmo y dirección de los cambios. Porque tampoco tiene que ver con la edad, si hasta la metáfora que utilizó Prensky de nativos e inmigrantes digitales la cambió él mismo por el concepto de sabiduría digital. Porque es cierto que las comunidades creadas en torno a enfermedades supusieron ejemplos de éxito, pero ni siquiera yo estoy convencido de tener que participar en una de crónicos aunque quizá debiera. Porque, en definitiva, no es cuestión de tecnología y cachivaches, sino de algo más complejo, como es la cultura, de lo que piensa y cree cada persona, que es lo que dirige al final lo que dice y cómo actúa.

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2 pensamientos en “Entre las posibilidades y las dudas

  1. Bien, me gusta que lo del cambio cultural sea palpable y no un enunciado. La voz de los usuarios es de las más importantes y debemos entender que ni todos tienen las mismas posibilidades ni las mismas espectativas así que cada uno avanzará (o no) en esto a su ritmo.

    Ahora sólo falta la voz de los mass media con un poquito de autocrítica sobre cómo y porqué difunden noticias sobre sanidad….

    • Y, unido a ello, Xose, la alfabetización (digital, si queremos) que nos permita a las personas no sufrir de infoxicación (exceso de información), que nos permita ser lectores críticos, que nos permita ser prosumidores (productores de contenidos, también, y no solo consumidores).

      PD Y fijaos en cómo cambian las herramientas concretas, que hasta el Reader me lo han cambiado desde que escribí la entrada ;-)

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